un día en el infierno

Posted in Cortos, Prosa, Relatos on 14 enero, 2011 by rebeldecuantico

Esta mañana me he levantado con ganas de pegarme un tiro; sí, con ganas de acabar con todo de una puta vez.  La pena es que no tengo acceso a un arma, es una pena, antes tenía, pero ya no. Miro por la ventana de mi habitación y el murmullo de la gente caminando de un lado a otro, el ruido de coches, los niños gritando… Odio todo, quiero acabar conmigo. Todavía me acuerdo cuando yo era igual que ellos, siempre con prisa, llegando tarde a la comisaría día sí y día también. Hoy ha venido esa estúpida, qué estúpida que es. Se empeña en hacerlo todo, encima con esa cara de gilipollas y esa sonrisa y esa comprensión. Cómo la odio… Menos mal que sólo viene dos veces al día; encima no me ayuda, dice que es ilegal, será estúpida. Qué lentas pasan las horas aquí. Por la tarde ha venido a verme mi hijo y su novia, por Dios, deben ser subnormales los dos, qué me anime dicen, serán gilipollas. Mi hijo es tonto, seguro que ella le pone los cuernos; está muy buena… Joder, ni por esas se me levanta. Ahora sólo me queda dormir, ha pasado un día más y cada vez tengo más ganas de acabar con todo, yo solo no puedo, nadie me quiere ayudar, me toman a risa; lástima que sólo pueda mover la cabeza y ver pasar el tiempo desde esta puta cama de hospital.

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internet nefando

Posted in Cortos, Prosa, Relatos on 14 enero, 2011 by rebeldecuantico

Todas las noches, el brillo incesante del monitor iluminaba mis viejas manos; siempre me quedaba pensando cuando observaba el albedo en mis dedos, cómo serían los hombres que estaban haciendo lo mismo que yo en este momento… <<Rubio16 dice : Jesi14, xq no me mandas más fotos de esas???>>

una pérdida de tiempo

Posted in Prosa, Relatos on 28 diciembre, 2010 by rebeldecuantico

No dejo de pensar en ese sueño, una visión recursiva que no para de volver a torturarme, aunque cada vez esté más difuso. Yo tenía unos cinco años, un hombre aparecía de repente en mi habitación, no me asustaba sinceramente, me resultaba bastante agradable.

Desde pequeño, he tenido siempre una afición muy extraña por la ciencia, ya saben, era el típico chaval que abría el coche eléctrico que su padre le regalaba por navidad, para entender cómo funcionaba. Esas ganas de encontrar respuestas me hizo terminar la carrera de física fundamental  en tan sólo tres años, soy uno de los mayores expertos en relatividad y física cuántica del mundo.

He estado muchos años trabajando para empresas privadas, lo que me ha llevado a tener una situación muy acomodada. Podríamos decir que vivo bien, bastante bien, pero el tesoro más preciado de mi vida es mi hija, mi pequeña, es preciosa y un encanto.

Ella va a cumplir trece años dentro de dos semanas, y sólo me ha pedido una cosa, quiere conocer San Sebastián, la ciudad de su abuelo. Este hecho me preocupa bastante, pues en mi sueño, ese extraño hombre me dijo: “No pises nunca San Sebastián”.

Hoy hace diez años… Mi pequeña, no puedo dejar de mirar tu foto. Estoy a punto de poder volver, casi lo he conseguido, pero las pruebas son bastante concluyentes, el viaje es muy inestable, no puedo controlar bien el tiempo, ni el lugar. Mi niña… Pronto volverás.

No puedo mejorar más el rendimiento, tengo que volver, he de intentarlo al menos. Estoy acojonado, pero tengo que hacerlo. Raquel…

Me siento extraño, el viaje me está mareando, qué luz más intensa. Estoy bastante desorientado, ¿dónde estoy? Este sitio me resulta muy familiar. Un niño, soy yo. No me queda tiempo, lo noto, ¿Qué hago? No pises nunca San Sebastián

El viaje me ha dejado destrozado, apenas puedo respirar. Todo está igual, el periódico con la esquela de mi hija no ha desaparecido. He sido un estúpido, nunca podré cambiar lo que ocurrió, se me había olvidado la paradoja del abuelo…

pandemia

Posted in Prosa, Relatos on 28 diciembre, 2010 by rebeldecuantico

Me he pasado una buena parte de mis pocos años de vida, detrás de la mujer imposible. He pensado, como ha pensado todo el mundo, que yo era alguien especial, y que cómo era posible que esa chica maravillosa, no quisiera estar conmigo. Pero la vida, los años, o quizá las decepciones, si no estamos hablando de lo mismo, me han abierto los ojos de manera abrupta.

Solo, en la soledad de mi intimidad, recojo los desechos de mi maltrecho corazón y me preparo para el paso final. Después de esto no hay marcha atrás, se acabó el sufrimiento, se acabó el perseguir mujeres inalcanzables, se acabó el hueco en mi colchón.

La suerte está echada, no puedo seguir mirando por la ventana de la realidad, un mundo lleno de modernos que esnifan grifa, sobre los muslos de golfas que viven por y para dar placer, a cualquier tonto con un poco de dinero o esculpido a fuego por el cincel de Miguel Ángel.

Jóvenes borrachos por las calles, que claman por nada, pues nada les falta y ni estudian ni trabajan, mientras escuchan música sin sentido, vomitada por gente sin cultura, que sólo disfruta viendo como usureros del alma escupen palabras a la hora de la siesta.

Sátrapas corruptos, que rascan la espalda de cerdos que juegan con los sueños de la gente, mientras niños hambrientos mueren por las calles, sin dinero, buscando una jeringuilla que los evada de la realidad.

Y estúpidas ovejas que miran embobadas como la pedrea les devuelve a la realidad de sus miserables vidas, mientras destruyen las pocas neuronas que les quedan, bebiendo whisky y alquilando besos en cualquier lupanar.

Ya no volverás a hacerme daño… Fueron sus últimas palabras antes de destapar el tarro que portaba en sus manos.

relatividad

Posted in Prosa, Relatos on 22 diciembre, 2010 by rebeldecuantico

El cielo era del color de la Coca-Cola, ennegrecido por la contaminación. La tala indiscriminada de árboles no contribuía al saneamiento de una atmósfera que se estaba convirtiendo en irrespirable. Durante la crisis del petróleo del año 2076, la humanidad buscó fuentes de energía alternativas, pero las tres grandes multinacionales que regían con puño de hierro la Unión de Empresas Europeas, antigua U.E., fomentaron una virulenta lucha para descubrir el combustible del futuro, barato y de mala calidad, lo que provocó que se olvidaran las energías renovables, no eran rentables.

Durante los siguientes años, el Corte Inglés, convenció al resto del triunvirato para liberalizar la producción de energía para el transporte, pero no tardó en llegar a todos los sectores. Esto provocó, que la otra gran máquina económica del mundo, Apple, se pusiera en marcha y empezase a producir energía a base de la quema de basuras.

El aumento de capital fue casi tan grande como el aumento de la contaminación mundial. Sólo nos quedó rezar.

– Bueno, pero eso fue hace mucho tiempo… Lo que no me puedo creer, es que ni Apple, ni  la U.E.E. y por supuesto, ni la República Capitalista Cubana, hayan intentado paliar los efectos de la contaminación, aunque fuera para sacar beneficios…

– Vas a seguir escuchando, o me vas a volver interrumpir. – Dijo enfadado – Está claro que intentaron sacar provecho de la situación, pero la gente no tenía tanto dinero como tenían las empresas… En fin, escucha…

Apple, que por aquella época pertenecía al primer clon de Bill Gates, compró la última gran multinacional que le hacía frente en los antiguos E.E.U.U., Dunking Donuts y su filiar Starbucks, que tuvo que rescatar a raíz de la extinción de la planta de café.

– Pero seguimos tomando café…

– No, el café que te tomas es sintético, o es qué te crees, que existe el café de mango.

Esta adquisición provocó un descalabro económico en las bolsas mundiales, que llevó a la ruina al Banco Pastor, el último gran banco.

– ¿Banco? ¿De sentarse?

– No digas tonterías – dijo tras espetar una carcajada – No os hacen estudiar mucho a los militares, ¿verdad?

– Lo suficiente para salvaros el culo a vosotros – contestó bastante molesto.

– Bueno, bueno, no te enfades. Un banco era un lugar donde las personas guardaban su dinero de forma física.

– ¿De forma física? Te refieres a monedas, ¿no? – Lo que esbozó una sonrisa en el científico.

– Si – dijo de forma condescendiente – Exactamente.

Los bancos fueron muy importantes en el siglo XX y a principios del XXI, pero desde que las empresas empezaron a gestionar el dinero de sus trabajadores, jugando en la bolsa con él, invirtiendo en suelo e incluso a veces perdiéndolo y arruinando a muchísimas familias, dejaron de tener sentido y fueron desapareciendo paulatinamente.

– Te estás liando mucho para contarme para qué venimos… ¿No crees?

– Todo lo que te estoy contando es para que entiendas esta misión. No sólo la primera parte es parte fundamental, también es muy interesante que entiendas el contexto histórico. – Relataba mientras el soldado asentía con su cabeza.

Como decía, Apple logró el control de una cuarta parte del mundo, y como era de esperar se empezó a preocupar por la contaminación mundial, obviamente el transporte y las energías daban muchos beneficios, pero si la gente moría por la contaminación, ¿A quién le venderían la energía?

Entonces el 17 de Diciembre de 2080 se empezó a fraguar en la sede central de Apple, en la ciudad de Nueva Lima, el proyecto Nuevo Edén.

– Eso somos nosotros, pero yo en ese año no había nacido…

– Sigue escuchando y entenderás todo.

Uno de los trabajos mejor pagados de los últimos tiempos es el de espía industrial. Se cree que Peter LeCarré traicionó a la directiva de Apple y vendió información a la U.E.E.  Provocando una de las situaciones más tensas desde la guerra fría. El 31 de Diciembre de 2080, desde la base aérea de Torrejón, despegaron los bombarderos que cambiarían la historia. La Unión de Empresas Europeas, iba a atacar a Apple. Esa guerra acabó con más de cuatro mil millones de personas, esto es más de la mitad de la población mundial, y a pesar de que la guerra duró sólo 3 semanas, los efectos perduraron durante más de una década; la lluvia radiactiva, el efecto invernadero, el invierno nuclear, las enfermedades, las hambrunas, son innumerables los efectos perjudiciales que la guerra ocasionó.

A parte de las consecuencias negativas, Apple, podríamos decir, ganó la guerra, adquiriendo el noventa y nueve por cierto de las empresas mundiales, el sueño del capitalismo, la ausencia de competencia. Durante muchísimos años, Apple desestimó el proyecto Nuevo Edén, pues debía reconstruir la tierra, es decir, aumentar sus arcas, que habían mermado bastante.

El tiempo fue transcurriendo, y Apple, sólo se preocupó de amasar dinero. Pero el problema de la polución seguía allí, además de los derivados de la guerra.  Estaba claro, como se demostraría, que la Tierra tenía fecha de caducidad; y olvidarnos del problema sólo consiguió acelerar lo inevitable.

Apple, durante estos años, fue el motor de la ciencia en el mundo, hubo muchísimos avances en nanotecnología, lo que propició avances en computación, en medicina, e incluso en motores de propulsión. Hubo avances en cohetería, pues se quería, de una vez, promover el turismo espacial. Hay que reconocer, que a pesar de todo, Apple, no olvidó su papel en la ciencia.

El 20 de febrero de 2115, unos científicos, entre los que me encuentro, firmamos un manifiesto en el que según un estudio, paradójicamente pagado por ellos, la degeneración debida a la contaminación de la tierra, era tan insostenible, que en el año 2145, no iba a ser posible la vida en la tierra. Este manifiesto hizo que la gente saliera a la calle a protestar, a boicotear al dueño del mundo.

– Recuerdo salir a la calle. – comentó el militar con cara de satisfacción – Como paramos a los manifestantes, joder, las hostias que dimos…

Las reacciones en Apple no se hicieron esperar, y publicaron en todos los portales de internet que se iba a llevar a cabo un proyecto en el que llevaban años investigando.

– El proyecto Nuevo Edén.

– Muy bien, pensaba que no ibas a ser capaz de relacionar conceptos…

Para evitar suspicacias, Apple, contrató a casi todos los investigadores que firmaron el manifiesto, esto acalló bocas y se le permitió actuar con libertad. Tan sólo cinco años después, la nave llamada Arca de Noé, estaba en órbita y preparada para zarpar.  El 1 de agosto de 2120, la nave puso rumbo a Próxima Centauri, con la misión de colonizar y preparar un nuevo mundo, para el transporte de la humanidad entera.

– Por eso estamos aquí, ¿No?

– Exacto.

La población de la nave, estaba compuesta, por ingenieros, científicos, médicos… Gente necesaria para construir una nueva Tierra.

– Militares también…

– Si, militares también.

El viaje estaba previsto que durase trescientos años, y Apple utilizó una tecnología nueva, las cámaras de refrigeración, que permitía ralentizar el metabolismo de una persona de forma, que estuviera prácticamente dormida durante todo el periplo.

Ahora hemos despertado, cuando tú me preguntaste cuál era la misión, estábamos a una hora de alcanzar la órbita de Nueva Tierra.

De repente, una conexión inesperada interrumpió la conversación.

– Arca de Noé, bienvenidos, les estábamos esperando.

Las caras de incredulidad se dibujan en los rostros de los oyentes.

– Disculpe, ¿quiénes son? – dijo el científico con voz temblorosa.

– No se preocupe, doctor Smith, todo será explicado en su momento. Les enviamos un transporte.

El doctor Smith, era un renombrado biofísico, no podía dar crédito a lo que estaba pasando, ordenó guardar silencio al militar, y decidió aceptar la invitación; él era el responsable de la misión, y debía ser él el que tuviera el primer contacto. Los anfitriones, fieles a su palabra,  mandaron una nave para llevar a cabo el encuentro con los responsables del Arca de Noé.

Una vez dentro de la nave, una luz intensa y una especie de viento les cegó y azotó desorientándoles durante un momento. El zumbido de una puerta abriéndose les hizo volver a la realidad.

– Doctor Smith, no sabe las ganas que teníamos de que llegasen.

– ¿Disculpe? Pero…

– Tranquilo, sé que tiene muchas preguntas, enseguida entenderá todo.

El doctor, todavía algo cegado y desorientado, empezó a reconocer una silueta humana, era un hombre de unos cincuenta años, con el pelo blanco y unos ojos azules muy intensos. Todo era muy sorprendente, no daba crédito.

– Ustedes salieron de la Tierra hace ya más de trescientos años, y han estado suspendidos en una hibernación asistida. Bueno, siento decirles, que no pudimos avisarlos.

– ¿Disculpe?

– Sí, bueno, la misión Nuevo Edén, consistía en que ustedes colonizarían y harían habitable a Nueva Tierra, y en unos veinte años, se iría mandando a la población de forma paulatina en un enjambre de naves que llegarían para ocuparla. Pero ocurrió algo. Diez años después de su salida, descubrimos la forma de doblar el espacio-tiempo y hacer viajes, bueno, digamos que algo más rápido, y claro, aceleramos, como se puede imaginar, la colonización. Por favor, miren su nuevo hogar… – Señalando una escotilla.

Cuando la escotilla se descubrió, un mundo maravilloso, una mezcolanza de colores que embriaga a cualquiera que lo mirase, un mundo virgen, salvaje, un mundo nuevo por descubrir se postró delante de sus ojos.

– Es maravilloso – Susurró el Dr. Smith

– Bueno, doctor – Dijo el anfitrión un poco nervioso – esta era la imagen que tenía el planeta cuando llegamos, pero ya sabe… Necesitamos energía para sobrevivir…

– ¿Qué? ¿A qué se refiere?

El hombre sacó una tabla donde apretó un botón, la imagen paradisiaca desapareció.  Las caras de los dos viajeros cambiaron radicalmente, el militar esbozó una sonrisa deleitándose.

-Está igual – Afirmaba mientras tiraba del brazo del doctor – ¿Verdad?

Al no obtener respuesta lo miró. La cara se le desencajó y soltó el brazo del científico al ver como una lágrima resbalaba por su mejilla.

navidad

Posted in Haikus, Poesía on 13 diciembre, 2010 by rojotalian

Por la ventana
asoma una familia:
fugaz estrella.

peumagent

Posted in Prosa, Relatos on 10 diciembre, 2010 by rebeldecuantico

Las mañana se hacían eternas hasta la parada de autobús en la que Saúl, un hombre más bien entrado en años, miraba a través de la ventana a esa chica. Una muchacha joven y guapa que trabajaba en una tienda cualquiera de libros. Todas las mañanas mientras viajaba al trabajo, cansado, triste y solo, buscaba con la mirada la silueta de la joven.

Cada mañana sentía la necesidad de apearse en aquella parada, de ir a la tienda y decirla que no podía pasar un día más sin besar sus labios. Era tan hermosa, tan pura, tan angelical… Pero de repente, un miedo atroz, un temblor intenso le recorría todo el cuerpo y no se atrevía a detener el autobús en aquella parada que le llevaría a su Peumagent­1.

Durante todo el camino, Saúl, no paraba de pensar en aquella chica, se preguntaba qué le gustaría hacer, qué tipo de películas le gustaba ver, se preguntaba si ella leía y qué tipo de libros le gustaban, cómo sería hablar con ella. Al bajar en su parada, cuando se abrochaba la chaqueta y ajustaba sus guantes, le gustaba imaginarse a su lado, sintiendo su abrazo y caminando juntos de la mano. Así entraba en el trabajo y en la agonía de un día más sin estar a su lado, y lo que era peor, todo un día sin poder volver a verla.

Cuando había acabado su jornada y regresaba a su casa, cansado y un poco más triste; desde el otro lado de la carretera miraba a la tienda de libros cerrada, y se prometía, mañana, mañana hablaré con ella.

Un buen día, uno como otro cualquiera, Saúl, se armó de valor y venció al virus del miedo. Se apeó en su parada soñada y decidió entrar en la tienda. El trayecto desde la parada hasta la tienda se hacía eterno, el aire movía su pelo y deslizaba su bufanda en un baile que servía de leitmotiv. Mientras los elementos jugaban al escondite inglés con las hojas caídas de los árboles, no dejaba de mirar a aquella maravillosa mujer que por fin iba a conocer, qué sonrisa más bonita.

Un sudor frio le recorría todo el cuerpo, estaba frente a la puerta, qué guapa, abrió la puerta cegado por su insultante belleza y una de esas campanas absurdas que se colocan encima de las puertas le hizo, por un momento, convertirse en el centro de atención de toda la tienda, lo miró todo el aforo, incluso ella. En ese momento quiso morir.

Siempre había estado solo, nunca tuvo a nadie a su lado que lo quisiera, y como todo el mundo, lo necesitaba. Necesita a una compañera, a alguien con quien pasar el resto de sus días, a alguien con quien compartir las pequeñas cosas que forman nuestras vidas. Necesitaba a alguien que al llegar a casa le cuidara, le preguntase qué tal le había ido el día, en definitiva, necesitaba a esa persona que completara su existencia. Las duras noches intensificaban ese sentimiento, y la mayoría, las pasaba llorando y abrazando el hueco que la soledad dejaba en su cama.

Cuando por fin todo el mundo se dedico a seguir con lo que estaba haciendo, él se tranquilizó y empezó a respirar más pausadamente. Pero no podía dejar de mirarla, se quedaba anonadado, como siempre, perdido en su belleza infinita, imaginándose a su lado. Ella sintió su mirada y lo buscó con la suya, lo empezó a mirar y se dirigió hacia él. Saúl entró en pánico, era la primera vez que ella lo miraba, sentía una inmensa fragilidad es ese momento, movido por el miedo se giró hacía la primera estantería que tuvo a mano. Ella sonrió y aceleró el paso.

¿Le puedo ayudar en algo?, le preguntó, le veo un poco perdido, sonriendo con una belleza tan serena que lo hipnotizó, y señalando el cartel que rezaba encima de la estantería, Sexualidad Femenina.

Yo… El color rojo no era suficientemente intenso como para definir el tono de la piel de su cara. No… Si yo… Yo no.

No se preocupe, no le veía yo a usted interesado en este tema, le dijo sonriendo de nuevo, esta tienda es muy grande, ¿En que estaba interesado?

Una sensación de bienestar le recorrió todo el cuerpo. Pues, buscaba poesía, Pablo Neruda.

De acuerdo, sígame. A mi me encanta Pablo Neruda, me he leído todos y cada uno de sus poemas. Él la escuchaba absorto en sus palabras, no se atrevía a hablar, no quería que parase nunca. Era feliz.

Salió con un libro en una bolsa, y con el alma en vuelo. Por fin se había atrevido a hablar con ella. Cogió el autobús y fue a trabajar con una sonrisa de satisfacción y pensando en que ya quedaba menos para volver a verla, para volver a escuchar su voz.

Todas las mañanas se bajaba en la aquella parada y le compraba un libro, Borges, Machado, incluso a veces le pedía consejo y compraba libros que nunca leería. Apenas hablaba con ella, eran sólo unos minutos cada día, pero era feliz, se sentía completo.

Una noche, desde la vacía soledad de su cama, decidió que todavía necesitaba tenerla más cerca, abrazarla, sentir su piel contra la suya, besarla, dormir a su lado y levantarse cada mañana siendo el hombre más afortunado del mundo.

Lo planificó con mucho cuidado, durante mucho tiempo. Tenía todos los detalles atados, no podía fallar. Mientras lo preparaba pensó muchas formas de hacerlo, pensó en regalarla rosas o perfumes, en declararse de rodillas, en llenarla de bombones, pero de repente, el amor, o el azar, le hizo pensar en la mejor forma de hacer. El primer libro que compró, lo abrió y escribió en la primera hoja.

Por fin, era el día soñado, se había duchado en perfume, cortado el pelo, afeitado. Se había puesto un traje nuevo y se subió al autobús con el libro en la mano. No podía salir mal. Entró en la tienda, la chica lo miró y sonrió.

¡Buenas!, que guapo estás, le dijo.

Yo, yo quería…
Ella mirando el libro, dijo preocupada, ¿ocurre algo con el libro?
No, no… Es que… Toma es para ti.

Mira yo quería... dijo mientras ella abría el libro por la primera hoja.

El ruido de las campanas sonó,  la puerta se estaba abriendo.

Es complicado de decir… Ella levantó la vista y los ojos se empezaron a romper en lágrimas. Simplemente quería decirte. Se le cayó el libro de la mano y corrió hacia la puerta.

Saúl se giró siguiéndola con los ojos y el corazón en un puño. Un chico alto, joven y guapo la abrazó y la besó.

Tras el beso las campanas sonaron otra vez y la puerta se volvió a cerrar. La chica dijo, por favor espera un segundo, se giró y no le vio, sólo el libro en el suelo.

Saúl se sentó en el autobús 86, más viejo, más triste, más cansado, de camino al trabajo, como todos sus miserables días. En su asiento, sólo pudo secar la lágrima de su mejilla e intentar recoger los restos de su fragilidad.

Ella cogió el libro y leyó esa primera hoja, “por mirarte y sentirte a mi lado2.

1. Lugar Soñado
2. Poema Amor, de Pablo Neruda.